Múltiples municipios noruegos adoptan el esquema IoT, demostrando que recoger "aire" es el enemigo fundamental del transporte pesado de residuos.
En varios municipios expandidos sobre terreno desafiante en Noruega, sostener un protocolo de barrido de residuos que involucre camiones grandes representa una de las mayores cuentas contables y de C02 para los ayuntamientos. La adopción de sensores autónomos que miden llenado cada 15 minutos exactos destrabó ineficiencias profundas y silenciosas.
Un camión recolector consume enormes cantidades de Diésel pesado. Oculta desgaste de piezas, costo de mantenimiento de flota, salarios y fatiga por siniestralidad. Transformar esa red fantasma a recolección estrictamente predictiva cortó de raíz más del 25% del presupuesto general de combustible en los municipios escandinavos implementados.